martes, 10 de julio de 2007

INFIDELIDAD: el cacho amansa

Mucha gente se ha devanado los sesos intentando descifrar esa particular conducta en los seres humanos que nos impulsa a buscar nuevas experiencias afectivas, sexuales o como se le quiera llamar con una pareja diferente.

No logro precisar exactamente que significa ser infiel. Socialmente se describe como la deslealtad mostrada frente a alguien con quien se tiene un compromiso y es aquí donde la cosa se enreda, porque pareciera que las razones o pruebas de dicho compromiso solo le interesan (por supuesto) al directamente afectado, es decir, al “traicionado”. Si lo analizamos detenidamente, de que se trata ?.....se trata de un problema sexual ? una afrenta al orgullo ? un irrespeto ? la violación de una norma ? una contravención ? o todas las anteriores ?

La infidelidad es una de las conductas sociales mas reprochadas, especialmente cuando de una mujer se trata. No olvidemos que solo hasta mediados del siglo pasado dejo de ser un delito el ADULTERIO en Colombia. Pero por supuesto esta norma solo era aplicada a las mujeres que cedían a la tentación de la carne y todo el rigor de la ley se aplicaba para que el cachón en cuestión sintiera vengada la afrenta y “pudiera lavar su honra” poniendo a salvo su orgullo.

Por increíble que parezca era un dogma aceptado por todos hasta el punto de considerarse un atenuante para un homicidio cometido por un cónyuge, hermano o padre si este se cometía con ocasión de sorprender a una mujer en actos sexuales extramatrimoniales. Esto dimensiona el trasfondo machista de la cultura, expresado en una ley. Pero hay algo mas poderoso que las normas sociales que el hombre ha intentado históricamente establecer para facilitar la convivencia, se trata del DESEO. Esa manifestación primaria que se transmite con los genes y que tiene un beneficio evolutivo: la conservación de la especie.

Hace algún tiempo un estudio de esos de Discovery que se convirtieron en verdades absolutas y nos hicieron creer que no era posible cuestionar o descalificar, intentaban descifrar la causa de la infidelidad femenina, dado que la masculina estaba plenamente identificada en la conservación de la especie (como sucede con los machos de todas las especies) y no requería de mayor análisis. Sin embargo en el caso femenino era toda una conducta excéntrica (también otra percepción machista).

Para encontrar la respuesta el estudio se remontaba a fases anteriores de nuestra evolución, cuando los núcleos familiares se conformaban con la ley del mas fuerte, y mientras el macho alfa (el que mandaba) competía por las hembras, esas mismas hembras también competían por ese macho, pero declinaban ante el exceso de demanda y acudían a otro macho menos competido y por tanto mas apropiable que le garantizara la estabilidad que requería para la conformación y el sostenimiento de su unidad familiar.

Una vez lograba ese objetivo, la conservación de la especie, que esta por encima de la voluntad de los seres la impulsaba internamente a buscar un macho alfa para garantizar genes con mayor oportunidad de engendrar crías mas fuertes y con mayores expectativas de triunfar en condiciones tan adversas como las que debían enfrentar y garantizar así el éxito evolutivo. Era infiel, obtenía de cada macho lo que necesitaba: uno que le diera los mejores hijos y otro que le ayudara a criarlos.

En el mundo moderno las cosas no han cambiado mucho, solo que la escala de valores es diferente y mientras el macho alfa de ese entonces garantizaba el bienestar de su descendencia con su fuerza, el macho alfa de hoy lo hace con dinero, pero de resto las cosas siguen igual.

Con una explicación como la anterior se termina entendiendo mejor la infidelidad y a lo mejor nadie se sienta mejor por eso cuando sea la victima, pero se comprende que el asunto es más complejo e irracional de lo que parece. Porque en ultimas el cacho solo duele cuando se entera el afectado, mientras, como se dice popularmente……amansa!

1 comentario:

Calixto Avila dijo...

Dicen que un hombre sin cachos, es un ser indefenso...jajajaja.