lunes, 26 de mayo de 2008

Todo lo que necesitas es amor...

Esta frase se puso de moda en los años sesenta. Es tal vez la conclusión del movimiento de mayo del sesenta y ocho en Francia y en general todo el movimiento hippie o como quiera llamársele al resurgir de una utopía, porque de que otra forma puede llamársele a la pretensión de que los seres humanos nos identifiquemos alrededor de los temas importantes y busquemos juntos el bien común y en especial el amor…utopía.

Desde una mirada pragmática podría decirse que no se logro nada, que se impuso la tiranía, la mezquindad y todos esos bajos sentimientos humanos que resultan más poderosos que los buenos y por alguna razón prevalecen. No hemos podido como raza sobreponernos a nuestros rezagos primitivos de violencia y egoísmo.

Lo más paradójico del asunto es que todo es por amor, aunque no parezca, si lo es. Hasta la reacción más patán de la que podamos ser capaces es por amor.

Puede parecer ingenuo pero es lo más sensato que he escuchado en toda mi vida. Fue ayer la segunda vez que lo escucho con atención, pero la primera vez que lo comprendo. Cada búsqueda, cada esfuerzo, cada reto que nos imponemos, solo busca amor.

Se dice que en resumen solo hay tres cosas que mueven al hombre: el poder, el dinero y el amor. Cuando se dice esto normalmente el orden no se modifica, es decir, que consideramos a este como el orden correcto de prioridades. Pero en el fondo de nuestro ser es al revés, todo lo que buscamos es para suplir nuestras carencias de amor. El dinero y el poder son un instrumento que nos rodea de más gente, manifestaciones de afecto, adulaciones y muchos otros privilegios que erradamente confundimos con el amor real que buscamos.

Nos encanta que nos adulen, que nos digan lo buenos que somos, en cualquier cosa, pero que nos lo digan. Si esto no sucede espontáneamente, entonces lo forzamos, lo compramos si es necesario. Es aquí donde lo paradójico de nuestra conciencia aflora y hacemos estupideces que de no ser por nuestra ignorancia en el asunto resultarían más fáciles, si solo fuéramos capaces de pedirlo.

Desde que nacemos aprendemos de diferentes maneras erradas como obtener el amor que tanta falta nos hace. La principal es la manipulación, lloramos para asegurarnos de que nos carguen, que nos toquen sin importar que algo realmente nos suceda. Luego en el colegio nos sentimos defraudados porque esos seres que considerábamos nuestros servidores o simples dispensadores de amor empiezan a exigirnos, a imponernos reglas y no alcanzamos a comprender que son por nuestro bien.

A partir de entonces se convierte en un reto y en un irracional arrebato de rebeldía tomamos una de dos decisiones: castigarlos por su osadía haciendo todo lo contrario a lo que les gusta, como no comer, no estudiar, responderles con groserías y en general hacernos daño en el afán de que vuelvan a ser nuestros esclavos emocionales. La segunda decisión es hacerlo todo bien, destacarnos en todo lo que hacemos para mantener su admiración por nosotros. Ambas decisiones se mantienen aun en nuestra vida adulta y por eso vemos como algunos destruyen su vida en el camino y otros alcanzan metas inimaginables, solo por amor. Incluso un demonio como Hitler o el peor de los asesinos que podamos imaginarnos tuvo sus motivaciones en el amor, o si se quiere, en su falta de amor.

Cuando creemos tener amor en nuestras vidas estamos tranquilos, pero seguimos haciendo lo que toque hacer para mantenerlo, algunos aterrados por la sola idea de perderlo siguen generando lastima, acumulando dinero y poder, siguen alcanzando metas, incluso metas crueles que pretenden hacer que nos respeten aunque sea por miedo y eso también lo confundimos con el amor. La sabiduría popular nos da un ejemplo sencillo, cuando el burro mocho se sube a una tarima y le informaba a su madre que esta triunfando es una manera desesperada de buscar el amor de su mama.

No es fácil para un adulto reconocer que todavía sigue en esa búsqueda, pero mucho mas difícil es descubrir que se equivoco en el intento. El amor no se consigue en los demás a menos que lo llevemos dentro. Nadie puede dar lo que no tiene y por eso la cadena de errores que de generación en generación transmiten nuestra incapacidad en la materia, porque en vez de cultivarlo en nosotros, pretendemos encontrarlo en los demás.

El amor es la herramienta más poderosa que existe, por eso lo usan en forma indiscriminada para vendernos cosas. Con la fachada de conseguir supuestamente amor te venden la cuchilla con la que puedes conseguir tres veces más; el perfume irresistible y muchos otros productos que utilizan al supuesto amor para vender y como es de esperarse consiguen el objetivo, porque nadie puede resistirse al amor, nadie puede ser feliz sin amor o lo que cada quien considere que eso signifique.

Seguramente no soy un experto en el tema aunque tampoco creo que alguien lo sea y porque no reconocer que también soy un ser humano que desde niño necesita retos permanentes para dedicárselos a mis padres, a mis amigos y a todos los que representan algo para mí, como este escrito por ejemplo. Lo único nuevo es que no lo sabía….