sábado, 1 de noviembre de 2008

Deje la maricada y decídase a ser feliz !!!

Una sicóloga que da concejos al final del noticiero siempre cierra con la frase “si es posible ser feliz”. Este tópico cada vez adquiere mayor importancia, especialmente si nos atenemos a las cifras de la ONU según las cuales una cuarta parte de la población mundial sufre de depresión. Si me detengo a reflexionar sobre el asunto y a juzgar por las expresiones afanosas de felicidad que se leen en Messenger o en Facebook, podría afirmar ligeramente que si es posible ser feliz, incluso que es el estado más recurrente en los seres humanos.

Ejerciendo como abogado del diablo, en cambio, podría pensarse que esos strip-tease de felicidad no son más que un desesperado intento por convencer a los demás de lo felices y exitosos que somos. Pero que es ser feliz? los padres aseguran poder ser felices a través de la felicidad de sus hijos. También es sentirse competente en algo, tal vez por eso hay quienes dicen ser felices en situaciones que a otros puede parecerles inverosímiles, como soportar el peso de un hogar para un ama de casa, trabajar, para muchos (no todos).

Felicidad para mi es un fluir de cosas en armonía, pero no necesariamente en orden, no permanentes, pero si recurrentes, es decir, la tendencia habitual. Esto me lleva a considerar aspectos que pueden parecer obvios pero no lo son tanto: es necesario que las cosas salgan como queremos para ser felices? es suficiente con creer que están saliendo bien (empelicularnos) para ser felices? o será suficiente con decidir ser feliz ?

Si bien es cierto que existen unos factores externos que conspiran o facilitan nuestros estados de felicidad, no son necesariamente determinantes. No podemos negar que los meses pasen demasiado rápido cuando pagamos arriendo o que pasen demasiado lento cuando ganamos muy poquito, pero también es cierto que otros, en circunstancias peores a las nuestras, son mucho más felices.

A juzgar nuevamente los mensajes de Facebook y Messenger, todos somos felices. Pero también es cierto que a nadie le gusta la historia triste de los demás y preferimos rodearnos de una pretendida prosperidad y felicidad donde todo ocurre porque así lo creemos (empeliculados) sin importar que tan real sea la cosa, tal vez es preferible vivir engañado antes que afrontar la tan evidente realidad que en algunos casos puede parecer apocalíptica si solo consideramos los elementos racionales a nuestro alcance (calentamiento global, crisis económica, corrupción, inestabilidad política, criminalidad, delincuencia, etc) sin esperar intervenciones divinas o quizás la lejana probabilidad matemática que ofrece la suerte, porque no son bases sólidas y pragmáticas para planear el futuro.

Uno de los obstáculos mayores para alcanzar la tan anhelada felicidad, es esa descomunal brecha entre aspiración y realización, que provoca grandes angustias y las grandes tragedias humanas. La lejana probabilidad matemática de que una apabullante mayoría nunca alcanzara lo que se ha propuesto y que disfraza con el nombre de sueño para evitar la casi segura frustración de no poder cumplirla y digo casi segura porque es obvio que solo una ínfima minoría logra la grandeza, de lo contrario no lo seria tanto.

Pero esta pretendida grandeza a la que me refiero (presidencias, ministerios, estrellas del arte, escalafones en la revista FORBES, es decir, 0.1 % de la población) no necesariamente garantiza la felicidad, incluso a veces logra todo lo contrario. Se me antoja mucho más fácil conseguir la felicidad a través de la construcción de una familia de principios sólidos y llena de mucho afecto, una ocupación apasionante y bien remunerada, una vida cómoda y sin afanes pero sobre todo, sostenible, es decir, en palabras de esta sociedad: mediocre. Porque todos le apuntamos a modelos de vida inalcanzables que son grandiosos en la medida en que casi nadie llegue, porque la grandeza solo es posible en la perspectiva de una gran masa de mediocres y aun así no garantiza la felicidad.

Pero la felicidad es el estado natural de todo ser humano, ese estado de éxtasis que sentimos en medio de un orgasmo, verse reflejado en la sonrisa de una mujer feliz (cuando tenemos algo que ver con su felicidad), sentir ese impulso permanente de risa sin motivo aparente, que según el dicho “el que solo se ríe de sus picardías se acuerda”. La suma de estas y otras sensaciones mas ese optimismo que permite abrigar grandes esperanzas y expectativas de que, en general, las cosas saldrán bien en la vida a pesar de los contratiempos y las frustraciones, son para mi la felicidad y puede tener lugar en condiciones racionalmente buenas, regulares o malas, porque es posible ser feliz por vocación, alguien cuyo umbral de optimismo le permite girar sobre el saldo de felicidad acumulado, siempre que una aparente nube de dificultades se cierne sobre nuestra cada vez mas recurrente, sostenible y contagioso estado de felicidad.

Por supuesto estoy hablando de mi, como siempre que lo hago cuando a condiciones humanas me refiero, y por supuesto este es también mi strip-tease ante los demás, porque como todos también quiero hacer parte del combo feliz, de tu combo, amigo lector, por supuesto no del que solo se esfuerza por hacérselo creer a otros, si no del que lo transpira y lo contagia, porque pase lo que pase….quien nos quita lo bailao…??

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Leyendo tu escrito, me doy cuenta que has madurado mucho intelectualmente y eso mí amigo me enorgullece, con respecto al tema tratado "No hay felicidad completa" dicen por ahí los que, necesitan de alguna excusa, para no ser felices.

La felicidad está en cada gota de agua que tomamos, cada rayo de luz que sentimos y cada poco de oxígeno que respiramos. Para ser felíz solo necesitamos amarnos a nosotros mismos y poder irradiar el amor a los demás. Para ser felíz solo necesitas dar aquello que aunque parezca poco, para otros es mucho, entregar sin resentimientos.

Vive cada día, como si fuera el último de tu vida, con intensidad y a plenitud, una entrega total de tí mismo; al final sentirás que has vivido en gananacia.

Sé felíz y punto.

scapadas amorosas dijo...

Aporto mi humilde comentario..la felicidad existe conjunto a la tristeza..eso lo dicen los misticos. Nosotros somos los que tenemos que ser felices para poder brindar la felicidad a otra persona..todo empieza con uno..si tu no eres feliz contigo como puedes hacer feliz a otro? Todos los dias doy gracias por existir en esta linda dimension que estamos. Yo puede decir que todos tenemos el poder de ser felices, SI TOMAMOS LA DECISION!!..decidete a ser feliz y veras que el mundo lo sera al par tuyo..